El arte ya no vende… ¿o nosotros dejamos de valorarlo?

¡Hola!

Vamos a empezar con este tema que es un poco difícil de explicar y de expresar, porque considero que hemos llegado a un punto donde “el arte” es algo casi desechable, donde una canción puede ser “famosa” por una semana y ser olvidada de un día para otro, y donde ya ni siquiera necesitamos una canción completa: con un pequeño fragmento que sea lo suficientemente “pegadizo” para la mente es suficiente para que se quede en el colectivo de la gente, al menos por unos días.

La pregunta que aún no he podido resolver del todo, y es algo que he estado mencionando en temas anteriores, es si las grandes empresas son las que nos muestran “lo que nos debe gustar” o si esas empresas también se van ajustando a lo que el público va pidiendo. ¿Acaso esto será cierto, o solamente es un síntoma de nuestra relación con el arte?

En la actualidad, muchas canciones son hechas solamente por cumplir un contrato, o sin algún objetivo en particular más que el de “simple entretenimiento”. Pasó de “voy a decir algo que siento/tengo un mensaje que dar/lucha social” a simplemente “crear contenido”, como la gran mayoría de cosas que vemos en redes sociales.

¿En qué momento pasamos de que el arte sea “parte de la historia” a escuchar “puro ruido”? Scroll infinito, dopamina rápida, donde no solo quieren que consumamos, sino que nos mantengan “ahí”. También ya hemos hablado de esto.

Lo que yo creo que pasa es que toda esta accesibilidad que existe hoy para los artistas, de poder subir sus canciones casi inmediatamente después de haber salido del estudio, que sea tan barato o incluso instantáneo, ha hecho que se sature el mercado. Al tener un mercado saturado, da una sensación de que “no es valioso”, algo muy normal en el sistema en el que vivimos: “Algo que es muy escaso, todos lo quieren; algo que abunda, nadie lo quiere”. Básicamente es el mismo principio pero con la música. Miles de canciones se suben a diario y no existe una regulación acerca de ello. No estoy diciendo que debería existir algo así; sin embargo, tampoco existe tanta gente dispuesta a escuchar música nueva, y ese es el principal problema.

La mayoría está dispuesta a escuchar una playlist de 20 canciones de hace 20 años que le hacen recordar sus “buenos momentos” en la secundaria o su primer amor. Este mismo fenómeno pasa en la actualidad con los jóvenes que tienen 20 años (es una coincidencia con el 20, jeje). Dentro de otros 20 años pasará lo mismo.

¿Podemos llamar a esto una “crisis”? ¿Sentimental? ¿De negocios? ¿Cómo podemos salir de esta hipersaturación del mercado y ultraexposición de contenidos en las redes sociales?

Este post, en vez de aclarar, es para generarles más dudas y hacerlos pensar. ¿El arte ya no vende… o nosotros dejamos de valorarlo?

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