La idea de que el arte tiene “alma”
¿Has sentido alguna vez que una canción “te mueve” más que otra?
Hasta parece que “van contigo” como si esta canción tuviera “alma” y estuviera en sincronia contigo, ¿no te ha pasado? Bueno, tal vez no la tenga y solo sea una combinación de técnicas y sonidos que te hacen sentir algo, o no sentirlo. Y todo haya sido con una intención bien lograda de lo que el músico quiere decir, no solo en las letras, si no también en la música. (Ja y tu creyendo que se escribió para ti).
Muchas veces, al ser ser humanos, justificamos las cosas que no conocemos a algo divino, a algo misterioso, incluso mágico, pero solamente son cosas que no sabemos explicar técnicamente, o científicamente y nosotros le ponemos un nombre, para no tener “algo sin nombre” o no sentirnos tan ignorantes.
Pasa lo mismo con la música, en especial si no eres músico, que la música te hace “sentir” algo, lo que sea, y tu le pones nombre, y a veces hasta apellido, cuando tal vez, fue pensada de otra manera. Todo esto lo hacemos porque el alma se ha asociado a algo meramente humano, el amor, los errores, la emoción, el tiempo, etc.
Nos movemos más por “lo que nos hace sentir” en vez de “he comprendido muy bien está canción y me hecho reflexionar a tal punto de querer llamarle a alguien”.
Cuando una canción es “perfecta” “técnicamente” como que pasa a otro plano de “sentir” y entra a un plano más de “pensar” donde solamente un grupo de gente muy reducido “entenderá” estas canciones, claro que existirá gente que, a pesar de lo complejo que pudiera parecer, le parecerá música bastante agradable de escuchar, no es una limitación, pero no tendrá una repercusión tan grande como una canción “pensada para sentir”.
El “alma” no es algo medible, no está en los Hz, en los dB, en el software ni en nada de eso, el “alma” está en el oyente, en su contexto en su historia, en su identidad, es por eso que no a todo mundo le gusta las mismas canciones que a ti. No a todos les gusta la quinta de Beethoven.
Así que no, el arte, por si solo, no tiene alma, si no más bien es una interacción entre el autor, la obra y en el espectador, porque no solo podemos aplicar esto a la música, si no a cualquier tipo de arte. El arte “resonará” en ti, dependiendo tu contexto, el del autor y el de la obra, no tendrá un “alma per se” si no más bien, nosotros le estaremos dando, por un momento, nuestra alma para que nos alga sentir o no.
No importa la calidad de la obra, mientras que su mensaje sea lo suficiente para robar la atención de tu alma, hará que llegue a lo más profundo de tu ser. (Es por eso que muchas veces el arte moderno se siente vacío)
Ahora la pregunta va para ti.
¿El arte tiene alma o se la prestamos nosotros?
